Manuel Cabré: El “Pintor del Ávila”

Crónicas

Manuel Cabré, fue un pintor hispano-venezolano, uno de los paisajistas más destacados de Venezuela, se le conoce como «el pintor de “El Ávila”.

Manuel Cabré nació en Barcelona, España, el 25 de enero de 1.890, vino a Venezuela con su padre el escultor y artista decorador catalán Ángel Cabré Magriñá, quien había sido invitado por el presidente Joaquín Crespo para realizar trabajos en las obras públicas de la llamada Caracas crespista.

Manuel Cabré llegó al país, cuando apenas tenía seis años de edad

Estudió en una escuela ubicada entre las esquinas de Carmen y Bucare; y, aunque su padre daba clases en la Academia de Bellas Artes, dicen que el muchachito ayudó con el ingreso familiar vendiendo comida en el mercado de San Jacinto, y luego como etiquetador en una fábrica de tabacos.

Tenía ocho años cuando empezó a asistir a clases en la Academia de Bellas Artes, sin embargo, fue en 1.904, a los catorce años, cuando empezó formalmente sus estudios.

Fue alumno de Emilio Mauri y de Antonio Herrera Toro, de quienes, según cuenta, solía decir: “Maury le enseñaba a ensuciar la tela, mientras que Herrera Toro fue quien le enseñó  y a otros dónde debían ir las luces en el paisaje”.

Fiel a la tradición ancestral, Manuel Cabré se inclina por la pintura y cursa sus primeros estudios en la Academia de Bellas Artes de Caracas, desde 1.904.

Aunque en 1.906, ganó el primer premio con la obra Paisajes de Sabana del Blanco, no culminó su formación, pues en 1.909 se sumó a la huelga de los estudiantes, quienes cuestionaban los métodos de enseñanza por su rigidez. Tras abandonar la Academia se dedicó a pintar al aire libre.

Manuel Cabré, conocido como  “El Pintor de El Ávila”, dejó para la historia de la pintura en Venezuela del siglo XX su pincelada y policromía en centenares de lienzos dedicados a su amor por el cerro que circunda el valle de Caracas.

Manuel Cabré se enamoró de esa grandiosa montaña que abraza y contempla a Caracas, y por eso la pintó incesantemente.

El artista constantemente exponía la belleza de la luz cayendo en los pliegues de la montaña en distintas épocas del año.

Pero, también, el pintor recorrió la ciudad para contemplar y encontrar los más hermosos ángulos para pintar la montaña.

Fue miembro fundador del Círculo de Bellas Artes. Fue director del Museo de Bellas Artes de Caracas (1.942-1.946). Obtuvo el Premio Nacional de Pintura en el XII Salón Anual de Arte Venezolano, en 1951.

Entre las exhibiciones más relevantes del artista deben ser citadas la Exposición Retrospectiva (1.910-1.965), en la Sala de Exposiciones de la Fundación Mendoza, 1.965; la Exposición Retrospectiva (1.915-1.971), MBA, 1.971; la exposición homenaje “Cabré el otro”, en la GAN, 1.980, y la retrospectiva “Obras Maestras de Manuel Cabré (1.914-1.975)”, en el MACC, 1980.

Entre las recompensas que obtuvo, recibió la Orden Andrés Bello, en su primera clase, en 1.971; y la Orden Francisco de Miranda, en su primera clase, en 1.978, con motivo del 40 Aniversario del Museo de Bellas Artes de Caracas, junto a los demás ex-directores de esta institución.

El propio Cabré se refirió acerca de su trabajo: “Si de algo puedo preciarme es de que jamás hice nada en mi vida que no estuviese respaldado por un sentimiento de verdad y de autenticidad con respecto a mí mismo. Yo hice lo que quería hacer y pinté lo que quería pintar: la naturaleza que me rodeaba, que conocía y a la que he amado profundamente”.

Manuel Cabré, vivió hasta los noventa y cuatro años, hasta que decidió irse a otros paisajes el 26 de febrero de 1.984. La bandera cubrió su féretro, y fue velado en la Galería de Arte Nacional, para luego ser llevado al Cementerio General del Sur.

Dice la sabiduría popular, que  por allí, justamente en el mes de febrero, el Ávila está en su máximo esplendor.

Según Alfredo Boulton, “El Ávila de Cabré es una invención propia suya, no es el Ávila nuestro. Ese hombre ve el Ávila como nadie lo ha visto, y eso es, justamente, el intenso misterio y admirable expresión de su pintura”.