Palestra Insular: El Centinela de Los Robles

Desde tiempos inmemoriales el Cerro de La Ermita de Los Robles ha sido un ícono de la historia de nuestro pueblo y una referencia histórica y ambiental para los habitantes de este pueblo. Esa fue la referencia del avistamiento independentista y junto al Hato Mundo Nuevo desde donde se divisaba la entrada de los realistas por el mar a tierra margariteña.

Desde niños en la Escuela “Víctor Cedeño” nuestros maestros nos enseñaron el valor patrimonial ambiental de ese cerro que pequeño en tamaño, pero con un valor histórico para nuestra gente que aprendió a convivir bajo la mirada del Centinela del pueblo. Ese pequeño gigante ha sido asediado en el tiempo por conquistadores de las nuevas camadas de empresarios que han visto la posibilidad de instalar en sus faldas urbanismos, otros han querido sembrar restaurantes y ahora es una chicharronera la que aparece en escena como nuevo protagonista.

De manera que el monumento ambiental considerado por los organismos competentes del nivel nacional como uno de los cerros patrimonio ambiental de Venezuela y que por las luchas independentistas en sus alrededores se convirtió en una referencia como punto de avistamiento.

A ese Cerro La Ermita a quien le cantaron con versatilidad galeronística hombres de la improvisación como Jesús Vásquez “El Guardiero”, Chelías Villarroel, Juan María Vásquez “Garganta de Oro”, Alejo Albornoz “El Martillo Atómico”, Juan Fermín Millán “El Caimán de La Auyama“, Jesús Guerra Brito “ El Estudiante”, Luis Rivera “Riverita y tantos galeronistas de Margarita en aquellos célebres careos del canto tradicional que organizó el Centro Ideales del Municipio Aguirre hoy lo mantienen asediado nuevos conquistadores del mercado comercial.

Recordar aquellas fajinas cuando los robleros se reunían frente a la Casa Social con implementos de trabajo para subir en cambote a La Ermita a limpiar su caminería es dibujar en el tiempo momentos de la unidad de un pueblo por conservar sus tradiciones culturales. A punta de machete, azadón y rastrillos se ponía a tono La Ermita que con sus caminerías limpias de monte, sus cruces blanquitas y su capilla a tono se preparaba para la llegada del mes de mayo con sus décimas cargadas de historia y cultura.

No dormía el pueblo de Los Robles escuchando desde las puertas de sus casas el contrapunteo del galerón en La Ermita que permitía cada año vivir momentos de alegría en ese cerro sagrado para los pilarenses. Con Chilo Lunar y su conjunto instalado en la capilla de La Ermita para a ritmo de galerón arrancar la faena musical que mantenía a los improvisadores estar toda la noche batallando para llevarse los tres premios en metálico y con un trofeo que representaba el honor de un galeronista ganador.

Era un espacio de tradición importante para que los mejores galeronistas de Margarita se carearan con sus mejores creaciones en el arte de la improvisación y era la oportunidad para probar su valía en ese mundo del canto tradicional, lo que hizo de La Ermita un espacio privilegiado en ese mundo musical entre los años 50 y 80 cuando empezó a decaer ese concierto con la desaparición del CIMA.

El decreto nacional que declara Patrimonio de la República al Cerro de La Ermita pareciera que pasó por alto entre los desconocedores de la historia regional y que eso obliga a los maestros de las escuelas regionales a tomar de nuevo las armas de la enseñanza de la Historia Regional para que las nuevas generaciones conozcan a fondo lo que ocurrió en nuestras tierras en la colonia y en las luchas independentistas. Eso se le tiene que enseñar a nuestros estudiantes para que sepan de dónde venimos y que nos de orientaciones hacia dónde vamos, pues es evidente que la ignorancia lleva a los ciudadanos a cometer torpezas que atentan contra nuestra propia historia.

Las amenazas contra el Cerro La Ermita no es de nueva data porque ese Centinela de Los Robles ha estado amenazado en el tiempo y no es solo aquella aventura del jeep de Euripides que subió al cerro en un intento por realizar acrobacias y aventuras, sino que muchos han querido instalar sus tarantines en un cerro de gloria.

Corresponde a las autoridades competentes Gobernación de Nueva Esparta, Alcaldía de Maneiro, IPC, Minec, Concejo Municipal de Maneiro, Concejo Comunal del Guire, asociaciones religiosas, hombres de la cultura y a los robleros en general defender lo nuestro al impedir que ese espacio monumento histórico, ambiental, cultural y religioso se convierta en un mercado persa de los nuevos tiempos.

Es la hora de la historia y de frenar el daño patrimonial ambiental que ponga un cerco a los que pretendan en el futuro violentar las leyes de la República, pues mañana se le ocurre a cualquier ciudadano establecer una ventisca de mejillones o de pescado en las faldas del Matasiete o en La Sierra o en el Cerro Copey que son patrimonios naturales de Margarita.

Ese irrespeto contra el Centinela de Los Robles debe servir de modelo para que más nunca en la historia de nuestro pueblo se le ocurra a cualquier advenedizo utilizar una pala o un pico para quitar la capa vegetal de un espacio de tanta importancia histórica y ambiental para Nueva Esparta y corresponde a los organismos competentes servir de murallas de contención de los ciudadanos que soliciten permisos para atentar contra la historia de nuestros pueblos.

Texto: Manuel Ávila (Cronista de Nueva Esparta)

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