Mapa satelital de Venezuela de FUNVISIS que muestra los tres principales sistemas de fallas sismogénicas activas del país: Falla de Boconó en la región andina, Falla de San Sebastián en la costa central y Falla de El Pilar en el oriente.

Los devastadores eventos del pasado 24 de junio de 2026 marcaron un antes y un después en la historia sismológica contemporánea de Venezuela. En cuestión de segundos, un fenómeno poco común y sumamente complejo —un doblete sísmico con eventos de magnitud 7,2 Mw (premonitor) y 7,5 Mw (principal), centrados en el eje noroccidental cerca de San Felipe y Yumare— estremeció la geografía nacional, dejando un trágico balance de víctimas y pérdidas materiales severas en zonas críticas como La Guaira y el Área Metropolitana de Caracas.

A medida que los equipos de rescate avanzan y la nación asimila el impacto de este duro episodio, surge de manera imperativa la necesidad de analizar nuestra realidad sismológica, el riesgo latente de réplicas y cuáles son los sectores más vulnerables de nuestro territorio.

La Geodinámica Nacional: ¿Por qué tiembla en Venezuela?

El territorio venezolano se encuentra en una zona de alta complejidad tectónica. El norte del país constituye la frontera viva entre dos gigantescas estructuras: la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana. El desplazamiento relativo entre ambas (donde la Placa del Caribe se mueve de forma transcurrente hacia el este respecto a la Sudamericana) acumula colosales esfuerzos de fricción que terminan liberándose bruscamente en forma de terremotos.

Este movimiento es canalizado a través de un gran sistema de fallas sismogénicas activas que recorre el país de oeste a este, actuando como una verdadera «columna vertebral» de fallas:

  • Falla de Boconó: Se extiende por más de 500 kilómetros desde la frontera con Colombia, atravesando toda la cordillera andina hasta San Felipe (Yaracuy), siendo el motor de los sismos en el occidente.
  • Falla de San Sebastián: Continúa de forma marina y costera a lo largo del litoral central, conectando el nudo de Yaracuy con la región norte-central del país. Es la principal amenaza para Carabobo, Aragua, La Guaira y Caracas.
  • Falla de El Pilar: Recorre el tramo oriental del país, extendiéndose a través de Sucre hasta el golfo de Paria, siendo históricamente una de las zonas con mayor tasa de sismicidad liberada.

El evento del 24 de junio puso de manifiesto la interacción de estos sistemas de fallas: al romperse un segmento con una magnitud tan elevada, la tensión se redistribuye a lo largo de las fallas adyacentes, lo que explica la alta secuencia de réplicas y los eventos moderados e intensos registrados en los días posteriores en Naiguatá, La Guaira, Los Teques y Maracay.

Las Zonas Más Vulnerables del País: Geología y Tipo de Suelo

Cuando ocurre un terremoto, la magnitud mide la energía liberada en el epicentro, pero la intensidad (el daño observado) depende directamente del tipo de suelo sobre el que se asientan las comunidades y de la calidad de sus construcciones.

El histórico estudio desarrollado a principios de los años 2000 por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) junto a la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS)[1] ya advertía con precisión matemática cuáles eran los puntos críticos de mayor riesgo sísmico y los efectos de amplificación local:

1. El Valle de Caracas y el «Efecto Tazón»

El estudio JICA-FUNVISIS demostró que el subsuelo de Caracas no es homogéneo. Sectores de la zona este, especialmente Altamira, Los Palos Grandes y La Castellana, están asentados sobre profundos depósitos de sedimentos (aluviones) que rellenan el valle.

Cuando las ondas sísmicas viajan por la roca firme y entran a estos sedimentos blandos, su velocidad disminuye pero su amplitud aumenta notablemente, actuando como un tazón de gelatina que multiplica la sacudida. Esta condición geológica explica por qué las afectaciones en estas urbanizaciones volvieron a ser tan alarmantes en este último evento.

Edificio residencial con daños severos estructurales en la fachada en Altamira Caracas tras el terremoto de 2026
Edificio afectado en el sector Altamira, Área Metropolitana de Caracas, evidenciando los efectos de amplificación local.

2. El Litoral Central (La Guaira): Zona Cero

Ubicada inmediatamente al sur de la Falla de San Sebastián, la estrecha franja costera de La Guaira sufre una doble vulnerabilidad: la cercanía inmediata a la fuente de ruptura y la topografía escarpada. Los terrenos costeros y los rellenos sufren altas aceleraciones horizontales, comprometiendo severamente las estructuras construidas en las laderas y las líneas vitales de transporte que comunican al litoral con la capital.

3. El Eje Centro-Occidental (Yaracuy, Carabobo y Aragua)

Al ser el epicentro del sismo principal de 7,5 Mw del 24 de junio, poblaciones cercanas a San Felipe, Yumare, Valencia y Maracay experimentaron intensidades máximas en la escala sísmica. La vulnerabilidad aquí radica en la densa concentración urbana e industrial asentada sobre cuencas lacustres o sedimentarias (como la cuenca del Lago de Valencia), propensas a la sacudida prolongada.

Zona de Falla Principales Sectores Afectados Tipo de Riesgo Asociado
Falla de Boconó San Felipe, Yumare, Mérida, Tovar Desplazamientos, daños estructurales severos en epicentros.
Falla de San Sebastián Caracas, La Guaira, Maracay, Valencia Amplificación sísmica por sedimentos («Efecto Tazón»), fallas de borde.
Falla de El Pilar Cumaná, Carúpano, Golfo de Paria Sismicidad histórica frecuente, licuación de suelos.

El Riesgo de Nuevos Episodios y Manejo de Réplicas

Científicamente, es imposible predecir con fecha y hora un nuevo terremoto. Sin embargo, la sismología moderna sí nos permite conocer el comportamiento de las réplicas tras un evento principal.

¿Qué esperar tras un sismo mayor?

Un terremoto de magnitud 7,5 Mw deforma la corteza terrestre a tal escala que el sistema de fallas necesita un periodo prolongado de meses (e incluso años) para estabilizarse. Las réplicas continuarán ocurriendo en el norte y occidente del país. Aunque su tendencia general es a disminuir en frecuencia e intensidad, la población debe tener presente que pueden ocurrir réplicas fuertes espontáneas capaces de colapsar estructuras que ya quedaron sentidas o agrietadas por el sismo principal.

La evaluación de edificaciones por parte de ingenieros y autoridades de protección civil es, en este momento, la action preventiva más crítica para evitar pérdidas secundarias.

Hacia una Cultura de Prevención Permanente

La lección que nos deja el doblete sísmico es clara: el riesgo sísmico en Venezuela no es una hipótesis del pasado, sino una realidad geológica activa. Herramientas técnicas como las derivadas del estudio de JICA y los mapas de microzonificación sísmica de FUNVISIS[2] cobran hoy más vigencia que nunca.

La mitigación del riesgo futuro no depende de evitar el sismo, sino de adecuar nuestras ciudades a él mediante el respeto estricto a las normas de construcción sismorresistente (Normas COVENIN), el reforzamiento de infraestructuras clave como centros de salud, y la preparación ciudadana constante ante emergencias.


Enlaces y Referencias Oficiales

  • [1] Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) – Repositorio de Informes Técnicos. Disponible en: https://openjicareport.jica.go.jp/
  • [2] Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) – Centro de Documentación. Disponible en: http://cesid.funvisis.gob.ve/
  • [3] Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (Redalyc) – Estudios sismológicos regionales. Disponible en: https://www.redalyc.org/
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