Alirio Rodríguez, el precursor de la nueva figuración en la pintura venezolana

Pintor, nacido en el Callo, estado Bolívar, inició su formación artística en el año 1.947 en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas. En los años 50 comenzó a trabajar en el Taller Libre de Arte de Caracas.

Originario de El Callao, estado Bolívar, el ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 1.969,  empezó su formación en la Escuela de Artes Aplicadas de Caracas y el Taller Libre de Arte.

Alirio Rodríguez, fue un hombre que se preocupó por penetrar las disímiles técnicas existentes dentro de la pintura, prueba de esto, en el año 1.958 viajo a Italia, donde estudio en el Instituto de Arte de Roma y después se trasladó a Ravena, al norte de la nación europea, para aprender las técnicas antiguas y modernas del mosaico.

El bolivarense utilizó el óleo para crear figuras de formar libres en las que ubicó dichas figuras en espacios volcados a nuevas perspectivas.
Subsiguientemente desertó del óleo,  debido a su pausado secado y desde entonces trabajo con acrílico.

Alirio Rodríguez, efectúo variadas naturalezas muertas, nunca antes expuestas, donde por primera vez el hombre no era la figura central del arte.

Asimismo realizó numerosas exposiciones individuales a lo largo de su carrera, tanto dentro como fuera de Venezuela, destacó también como profesor de Dibujo y Pintura y jefe de la sección de Arte Puro de la Escuela Cristóbal Rojas, una de sus obras más emblemáticas, es el vitral de gran formato que adorna la sede del Tribunal Supremo de Justicia, en el cual,  trabajó arduamente entre 1.982 y 1.984.

Poseedor del Premio Nacional de las Artes, además  es considerado por los fanáticos de la pintura como el predecesor de la nueva figuración en la pintura venezolana.

A finales de 2016, el artista presentó un libro bajo el título “Alirio Rodríguez: De su pintura y Letra” publicado en España por la Editorial La Puerta del Libro, en el cual,  se expresa “la suma del pensamiento y la obra de un artista necesario, que a la vez persigue a la misma esencia: Alirio Rodríguez”, tal como lo describió en el prólogo Consuelo Vallejo Delgado.

Alirio Rodríguez igualmente fue reconocido con múltiples distinciones por su talento creativo y sus importantes aportes a la plástica venezolana. Entre ellos destacan  el Premio Arturo Michelena, en 1.962; el Premio Oficial de Pintura en la edición del Salón de Arte Venezolano de 1.969; el primer premio del Salón de las Artes Plásticas en Venezuela, del Museo de Bellas Artes en 1.974; el Premio Renaissance des Arts, otorgado en París en 1.981; y el Premio Alejandro Otero, entregado por la Gobernación del estado Bolívar.

Alirio Rodríguez, falleció el 2 de mayo en Caracas, tras agravarse una neumonía que le aquejaba. Tenía 84 años