HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES: ENTRE MI NOMBRE, MI APELLIDO Y MI FECHA DE NACIMIENTO

Me contó mi mamá Eucaria Salazar, que cuando me parió el domingo 24 de marzo de 1957, a las 11 de la mañana en el Hospital de Margarita que estaba en el sector Punda de Porlamar, estaban cargando los corotos para mudarse al nuevo Hospital, el “Dr. Luis Ortega”, entonces siempre he dicho entre amigos que fui uno de los últimos que nació en ese centro de salud.

Mi mamá Eucaria Salazar, nació en El Espinal, hija de Petra Salazar y Juan “Mocho” Velásquez y mi papá biológico Francisco Marval, nació en Las Giles, hijo de Rosalía Marval y Pablo Marval, o sea que mis genes son una mezcla de gileño con espinalero y nacido pundero.

Ahora bien, ¿a qué viene todo esto?, quiero explicar cómo las circunstancias “apedillales” se pueden cambiar a través de las circunstancias de la vida, aunque parezca muy personal estoy seguro que es el caso de muchos margariteños, y es bueno hacer este ejercicio para mantener activado nuestra garantía de que sabemos de donde vinimos, o que conocemos parte importante de nuestro árbol genealógico, y más importante aún fortalecemos la lucha contra el “daño antropológico” que trataremos después.

Mi abuela Petra Salazar Velásquez, junto con Narciso, Leocadio y Quintín eran hijos del matrimonio de Isaac Velásquez y Antonio Salazar.

Mi abuela Petra parió a mi mamá de Juan “Mocho” Velásquez, y este no la reconoció o sea no le dio su apellido, por lo tanto, mi mamá en vez de ser Eucaria Velásquez Salazar, se quedó con el apellido de su mamá: Eucaria Salazar.

Mi mamá me tuvo de Francisco Marval, quien nunca me reconoció y menos me dio su apellido, por lo tanto, mi nombre es Verni José Salazar.
Ahora bien, si Juan Velásquez reconoce a mi mamá, mi nombre sería Verni José Velásquez.

Y si tanto Juan Velásquez como Francisco Marval, hubiesen hecho lo normal en el reconocimiento de sus hijos, entonces mi nombre sería Verni José Marval Velásquez.

Seguimos, según palabras de mi mamá, lo que sí hizo Francisco Marval en el poco tiempo que vivió con nosotros fue ponerme: Berni, si así, según él había visto un barco con ese nombre mientras pescaba allá en Los Roques; así que aprendí a escribir mi nombre así “Berni” y durante toda mi primaria, hasta que al estudiar sexto grado y necesitar la partida de nacimiento para sacar mi cédula de identidad, nos encontramos con la siguiente premisa “hoy 19 de mayo del año 1957 fue presentado un ‘niño varón’ por Eucaria Salazar que nació en Porlamar el 24 de mayo de este año y lleva por nombre VERNI JOSÉ”, o sea mi mamá me presento primero que parirme, y me habían colocado el nombre con “V”, no tienen idea de lo que sufrí para sustituir la letra “V” por la “B” en mi nombre, sobre todo cuando estudiaba primer año.

Si todo hubiese sido “normal”, mi nombre sería BERNI JOSÉ MARVAL VELÁSQUEZ, nacido el 24 de marzo de 1957; pero soy VERNI JOSÉ SALAZAR nacido el 24 de mayo de 1957.

Con orgullo entonces, mantenemos la casta Salazar de Antonio “Colorao” Salazar, mi bisabuelo, que sí reconoció a sus hijos.

(Verni Salazar, 6 X 2020, HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES).

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