HUELLAS Y PRESENCIAS INSULARES: LA MINA DE LA II GUERRA MUNDIAL EN PAMPATAR

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Durante la Segunda Guerra Mundial en las costas de Margarita o en el mar que la circunda aparecieron varias minas de las que estaban colocadas protegiendo las costas de la isla de Trinidad, para entonces posesión inglesa. Esta mina, en realidad no varó en las playas de Pampatar, sino que fue encontrada por un bote pescador, y con la mayor inocencia fue remolcada hasta ese puerto.

Una vez varada la mina, mediante un cable que tenía fue arrastrada desde el muelle hasta el castillo de San Carlos. Al contacto con las piedras del camino, la mina saltaba y despedía chispazos, sin embargo, la gente, como si tratara de un mandinga calado de peces, con renombrados bríos arrastraba la mina, hasta colocarla definitivamente frente al castillo.

Allí estuvo por varios días, entre la admiración de la gente de toda Margarita, que en romería iba hasta Pampatar para ver esa maravilla de la tecnología bélica.

En Margarita, pese a ser Venezuela neutral en esa conflagración mundial, existió un cuerpo de contraespionaje angloamericano, que fue avisado del hallazgo de esta mina, trasladándose a Pampatar, y al inquirir la forma en cómo había sido hallada y cómo fue transportada hasta el castillo, no dejaron de asombrarse de la suerte que se había tenido, pues explicaron a las autoridades que se habían conglomerado para escucharlos, que sólo un milagro había salvado a Pampatar de su destrucción, pues dicha mina tenía el suficiente poder para acabar con gran parte de la población.

Naturalmente, que los pampatarenses atribuyeron el milagro a su Santo Patrono, el Santísimo Cristo del Buen Viaje. Hubo alegres repiques de campanas, cohetes a granel y una misa de acción de gracias para agradecer el favor divino.

(Tomado de Ángel Félix Gómez en MARGARITA EN 302 HISTORIETAS,2001).

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