Inocente Carreño: Ilustre músico, compositor, arreglista, director y docente margariteño

Uno de los músicos más ilustres de Venezuela ha sido, sin lugar a dudas, el margariteño Inocente Carreño. Su legado como compositor, arreglista y docente dentro de lo popular y lo académico es, además de extenso, reconocido con las más altas distinciones que existen en el país. Su vasta obra incluye trabajos orquestales, composiciones para guitarra y piano, así como también para orquesta y solistas, y trabajos corales.

La inclinación artística de Carreño probablemente encontró un importante incentivo en los cuentos y cantos de la abuela en su natal Porlamar. Así que probablemente ese haya sido el punto de partida de un intelectual cuya obra ha influido incluso en grupos de jazz y rock. Sin embargo, es formalmente con el director Lino Gutiérrez con quien inicia sus estudios musicales e incluso llega a ser parte de su banda con tan sólo nueve años de edad. Ya en 1932 decide hacer residencia en Caracas donde comienza a involucrarse en los diversos movimientos culturales tocando guitarra con sus dos hermanas, además de componer dentro de una diversidad de géneros populares que incluían merengues, boleros, tangos y valses, por mencionar algunos.

Posteriormente, es en el maestro Vicente Emilio Sojo que Inocente Carreño tuvo su mayor influencia al estudiar con él en la Escuela de Música y Declamación. Aunque cursa estudios de trompeta con Federico Williams, su pasión por la música coral lo lleva a formar parte del Orfeón Lamas. Sin dejar a un lado esa faceta, incursiona como trompetista y cornista en la Orquesta Sinfónica Venezuela. Ambos aspectos serían determinantes en su vasta obra, especialmente en sus trabajos orquestales. Estas actividades se vieron complementadas por su labor docente, la cual inició en la Escuela Martin J. Sanabria y a mediados de los años 40 en la Escuela José Ángel Lamas donde se gradúa como Maestro Compositor presentando como obra de grado la composición “El pozo.”

En las siguientes dos décadas se desempeñó como director invitado de la Orquesta Sinfónica Venezuela y presentó también su obra “Margariteña” (1954) en el Primer Festival de Música Latinoamericana de Caracas. Esta composición significa, para muchos, su obra más representativa. A modo de poema sinfónico, esta obra es parte esencial del repertorio de todas las orquestas del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles. Sin embargo, cabe resaltar composiciones como la “Suite sinfónica No. 1” de 1955, la “Suite para orquesta y cuerdas en tres movimientos” de 1963, música para la película “El supernumerario” de 1963, “Elegía para cuerdas” de 1980 y “Estudio sinfónico” de 1983. Sus composiciones para piano y voz conforman la más extensa obra de su repertorio, el cual inició en 1938 con “Ha salido el sol”.

Igual de extensa es la lista de reconocimientos por su labor musical y docente. Ella va desde 1946 con el tema “De ti yo quiero hablar” (Primer Premio del Ministerio de Transporte y Comunicaciones), pasando por varios premios nacionales por sus composiciones corales y obras sinfónicas, hasta el Premio Nacional de Música en 1989 otorgado por su trayectoria artística. En su dilatada carrera están también la creación de la música de la Universidad de Oriente, “Acercaos Juventud”, la fundación de la escuela Prudencio Esaá, su desempeño como Ministro Consejero ante la UNESCO en París, y el nombramiento como director de la Escuela Superior de Música de Caracas en 1989.

El maestro Carreño se mantuvo activo hasta avanzada edad y en 2011, con 91 años, estrenó dos obras propias al frente de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar con 150 músicos sobre escena en la sede del diario El Nacional.

Durante casi un siglo Carreño vivió para la música. Nació y murió en Porlamar. Nos dejó un legado inmenso y generoso, además de su don de gente.

Leonardo Bigott/http://revistaladosis.com

Foto: Manuel Villahermosa