Los Cachos de Marunga: Entierro que no voy

El gran amigo Luis Beltrán “Turco Negro” López era una persona muy dada a cumplir religiosamente con todo aquel que le tocaba partir hacia el más allá, sin tomar en cuenta  posición social o económica. “Todos somos igualitos cuando llega el momento de acudir al llamado del todopoderoso”, decía con la conformidad del buen cristiano. En todos los pueblos de Margarita cuando una persona fallecía, la familia enviaba una tarjeta de invitación personalizada la cual era de color blanco encuadrada entre líneas negras con el símbolo de la cruz y letras del mismo color, hechas en la famosa tipografía “Avance” de los hermanos Mata: “Ha fallecido cristianamente FULANO DE TAL. Su esposa o viuda, hijos, nietos, sobrinos, demás familiares y amigos invitan…” y ponían la dirección exacta. Se acostumbraba en la mayoría de los pueblos y aún hoy persiste, a indicar la dirección de alguien en particular recurriendo a personas conocidas o al sitio donde vivían. Por ejemplo se escuchaba decir esto:

-“Hoy se casa Geña la de Gertrudis, parece que salió preñá de un hombre de la otra costa”

Ay mana; ¿Y dónde es la fiesta? Pregunta alguien.

¿Y dónde más mujer? En la Cámara e ‘comercio. Esa gente tiene mucho rial.

¿Y dónde queda eso?

Ahí chica junto a José Demey; más allaíta de Anacleto Rojas en la acera de enfrente… pero en ningún momento mencionaban la calle Mariño.

Una vez murió una persona muy importante y apreciada en Porlamar y por lo tanto se enviaron las tarjetas de invitación respectivas. Entre muchos de los invitados estaban Luis “Licho” Fermín, Santico Rodríguez; Bartolo Rojas; Gustavo Ramos, el doctor Rafo, Patricio Quilarque, Chico Bigote y otros, quienes siempre estaban dispuestos para cargar el féretro.

Se realizó el sepelio pero notaron la ausencia de un hombre tan cumplidor como Luis Beltrán “El Turco Negro”. Como es costumbre, el día del entierro no hay rezo en la noche sino que el novenario se inicia al día siguiente. En la primera noche de los rezos, las mujeres como siempre, rezando y los hombres esperando por ellas, se sientan en la puerta o en el patio de la casa echando cachos y conversando sobre el fallecido para recordar sus andanzas; llega el Turco Negro acompañado de su inseparable Josefina Villarroel; entran a la casa porque el Turco sí cumplía con su rezo, si no, “Josefina me jode” decía. Al terminar, mientras saboreaban el café negro o el sabroso chocolate con queso blanco rayao y galleta e ‘soda, uno de los carajos le pregunta al Turco Negro:

_Carajo Turco; ¿Y pelaste ese boche de cargar al compay? No te vimos en el entierro. ¿Qué pasó? ¿Mucha gente en la tienda? ¿O no te llegó la tarjeta? Como para echarle vaina

-¡No chico; sí me llegó! Responde el turco. Aquí la tengo, ve. Y la saca del bolsillo de su acostumbrada guayabera.

¡Mira! Aquí dice: “señor Luis Beltrán López, presente. Lo que pasa es que yo no conozco muy bien los nombres de las calles de Porlamar eso que ando pa’rriba y pa’bajo en la camioneta; aquí dice entre las calles Santa Isabel Y Zamora. Si hubieran puesto al lado del bar de Julio Lunar, ¡carajo chico, llego derechito! Por eso fue que no vine al entierro. Si no, nojoda, ¡no lo pelo!

…”ya falta poco pa’l hueco”

Un enterrador

Tomado del libro: “Ocurrencias de mi gente” de Carlos Mujica “Marunga

Foto: Referencia

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