Juan Antonio Pérez Bonalde el poeta lírico venezolano

Crónicas

Juan Antonio Pérez Bonalde Pereira, fue un poeta venezolano considerado por la crítica como el máximo exponente de la poesía lírica del país, del romanticismo y uno de los precursores del modernismo.

Pérez Bonalde “Poeta”,  venezolano calificado como  el mejor exponente del Romanticismo en su país. Tardíamente llegó el Romanticismo poético a Venezuela de la mano de Juan Antonio Pérez Bonalde, pero no hubiese podido escoger mejor guía que este poeta.

Su vida estuvo marcada por la pobreza y el exilio, las penurias y los trabajos ingratos y la pérdida de seres queridos, pero nada de ello le impidió atesorar una cultura literaria sin parangón en la Venezuela de su época. Como los grandes románticos europeos, fue adicto al opio y a los viajes, reales e imaginarios.

Tuvo la suerte de llegar tarde al Romanticismo, gracias a lo cual pudo ahorrarse los aspectos más declamatorios y altisonantes de este movimiento, y la desgracia de morir antes de ver confirmado el carácter anunciador y precursor de su poesía en la de los venezolanos que le sucedieron.

Se ha dicho de Pérez Bonalde, que después,  de Andrés Bello, fue, en el siglo XIX, el poeta más alto y cosmopolita de la historia del país.

Pérez Bonalde poseía quince años cuando conoció su primer destierro. Su padre era un liberal, y se le conminó a escoger entre el exilio o una muerte casi segura. Sin recursos, en la mayor pobreza, la numerosa familia fue a parar primero a Puerto Rico y después a Santo Tomás. Juan Antonio ayudaba a su familia dando clases de piano y haciendo de maestro de escuela.

Pérez Bonalde en 1.870, se incorporó a una Sociedad Patriótica que asumió posturas críticas ante el nuevo gobierno autoritario del general Antonio Guzmán Blanco.

Pérez Bonalde era ya conocido como poeta entre sus amigos, quienes lo incitaron a escribir una sátira contra el presidente. Esto bastó para que las autoridades lo expulsaran del país.

Pérez Bonalde se estableció en Nueva York, donde trabajó para Lanman y Kemp-Barclay, una fábrica de perfumes.

De 1.870 a 1.888 viajó incansablemente como agente comercial por diversos países de Hispanoamérica, Europa, Asia y Medio Oriente. Extraordinariamente dotado para el aprendizaje de lenguas, “hablaba con impresionante perfección el inglés, el alemán, el francés, el italiano y el portugués. Hasta el danés y el chino parece que llegó a entenderlos”, según apunta Arturo Uslar Pietri. Pérez Bonalde fue el primer escritor venezolano verdaderamente cosmopolita, mezcla de Chateaubriand y de Heine del Caribe.

Pérez Bonalde en 1.877, publicó su libro de poemas Estrofas, que incluye su más célebre composición, Vuelta a la patria, sin duda el poema lírico venezolano más importante del siglo XIX. Y fue en Ritmos donde, en 1.880, recogió Poema del Niágara, un canto a la naturaleza en la mejor tradición romántica.

En 1.883 Pérez Bonalde, vivió su más profunda tragedia personal con la muerte de su única hija, Flor, suceso que le inspiró otra de sus notables composiciones y la decisión de no volver a publicar su poesía.

De regreso al país en 1.889, tras la muerte de su madre, recibió el homenaje del mundo intelectual.

Una muerte súbita lo sorprendió antes de que pudiera encargarse de una misión diplomática que le había sido encomendada. Su salud se había resentido gravemente tras años de privaciones, tragedias familiares y vida trashumante.

No es abultado imaginar a Juan Antonio Pérez Bonalde como el más grande de los románticos venezolanos y el precursor de la moderna poesía venezolana.

Su búsqueda y frecuente hallazgo de la precisión verbal permite descubrir en Pérez Bonalde a un poeta auténtico.

Su obra poética, no muy extensa, lleva la impronta del romanticismo melancólico: nostalgia de lo perdido, culto a los muertos, fue un excelente lírico romántico de evocaciones nostálgicas, cuyos ecos lo acercan más al posromanticismo que al modernismo.

Su poesía influyó poderosamente en la lírica venezolana. Sus poemas más recordados son la elegía Flor (dedicada a su hija Flor, que murió siendo muy niña), Primavera, Poema del Niágara y Vuelta a la patria.

En 1.888 enferma gravemente y es recluido en un hospital donde permanece un año. En 1.889 es llamado a Venezuela para colaborar en el gobierno de Raimundo Andueza Palacio, será este su último retorno al país.

El 4 de octubre de 1.892 fallece en La Guaira. Once años después (1.903) sus restos son trasladados a Caracas en medio de solemnes honras fúnebres. Y desde 1.946, centenario de su nacimiento, sus cenizas reposan en el Panteón Nacional.

Extracto del Poema “Vuelta a la Patria”

De pronto, al descender de una hondonada,

“¡Caracas, allí está!” dice el auriga,

y súbito el espíritu despierta

ante la dicha cierta

de ver la tierra amiga.

Caracas, allí está; sus techos rojos,

su blanca torre, sus azules lomas

y sus bandas de tímidas palomas

hacen nublar de lágrimas mis ojos.

Caracas, allí está; vedla tendida

a las faldas del Ávila empinado,

odalisca rendida

a los pies del sultán enamorado.