Optimizando el tiempo durante la pandemia del coronavirus

Producto de las medidas de salud emanadas de la OMS la permanencia en el hogar además de obligatoria es exigente y por lo tanto,  hace falta asumir de manera distinta la planificación y administración del tiempo. La planificación es un proceso mediante el cual nos establecemos una meta o actividades a realizar  bien sea en el campo laboral, en  los estudios, con la familia,  los deportes;  todo ello en conformidad con  nuestros  intereses  o  por responsabilidad que nos corresponde ocupar y elegimos los medios/recursos necesarios para lograrlo.   Administrar el tiempo conlleva a estimar las horas necesarias para realizar las actividades propuestas y gestionar su cabal cumplimiento a fin de evitar desgaste físico y emocional o invertir horas en acciones inútiles/ improductivas.

Beneficios del hábito de la planificación y administración del tiempo

                El hábito de planificarse es factible de aprender y ser desarrollado, requiere de autodisciplina y de supervisión parental alentando a los hijos a no decaer y reforzar cada logro por muy pequeño o simple que parezca. De igual manera, el uso adecuado del tiempo contribuye a identificar, priorizar y crear una rutina o plan diario para la realización  de actividades de estudio, ayudar en casa, recreación y descanso. Acciones que sin lugar a dudas conducen a un mejor desempeño social en los niños y adolescentes, generando el ajuste de sus actitudes para mantenerse ocupados en actividades de provecho que fortalezcan su  desarrollo personal y  sentido de buen ciudadano.  Dentro del conjunto de beneficios que aportan estos hábitos  cabe destacar los siguientes:

Los integrantes de la familia logran orientarse al futuro y aprender a trazarse objetivos y metas de manera  realista. Se facilita la toma de decisiones y prever consecuencias y secuelas de la decisión tomada. Permite revisar/ analizar la coherencia entre los objetivos y  la disponibilidad de recursos. Crea un puente entre el presente y el futuro. Incentiva la madurez y la comprensión  de  términos tales como: factibilidad, vocación, habilidades y destrezas. Se estimula el sentido de pertenencia y trabajo en equipo dentro del hogar. Se atenúa el ocio y  la pérdida de tiempo. El andamiaje para crear y fortalecer hábitos resulta más llevadero para los niños y adolescentes, en especial  para reforzar hábitos de higiene, salud, sueño,  comer, trabajar, estudiar, colaborar en casa.

Intenta optimizar el tiempo para la rutina familiar durante y después de la pandemia:

                A manera de reflexión es pertinente que nuestros  hijos y familiares logren  darse cuenta que el tiempo es un bien que necesariamente debe aprovecharse porque simplemente resulta imposible de retroceder, comprar o  recuperar. Razón  por la cual hay que aprender a utilizarlo con el mayor grado de efectividad.  Cuando  las metas u objetivos que cada integrante de la familia aspira llevar a cabo se ajustan a un cronograma, con el debido tiempo, espacio y recursos para su realización, los resultados son más efectivos y satisfactorios.  Acatar un horario permite llevar la vida con un sentido de organización  en lugar de considerar al tiempo como  un enemigo  a vencer o buscar “matar el tiempo” en ocio, trasnocho o auto-someterse a presión por postergar responsabilidades.

Sugerencias

Redacta una lista de actividades según su tipo y el tiempo estimado para su ejecución,  agrúpalas según su nivel de prioridad  evitando repeticiones, de igual manera hacer el esfuerzo de controlar  las interrupciones a un mínimo como contestar o  hacer llamadas telefónicas durante horas productivas. Distribuye  por prioridad las actividades en un cronograma semanal  y asigna áreas  para cada integrante de la familia, con ello incentivas el sentido de pertenencia y  el trabajo  en equipo.  Durante las horas de labor crea un ambiente musical adecuado, la música relaja y reduce la ansiedad, distrae. Toma en cuenta las preferencias de cada integrante a fin de  lograr por lo menos que todos escuchen un poco de lo que les gusta.

Publica y vela por el cumplimiento del horario de estudios, horario de tv,  de conexión a internet  y video juegos,  actividades de estudio por edades y grados que cursan tus hijos,  quien debe ayuda  hacer las compras, arreglar y guardar el mercado. Convoca a reunión familiar  donde  además de compartir una merienda  puedan conversar  armoniosamente  para evaluar resultados,  brindar palabras de encomio a los logros de cada integrante, escuchar aportes o sugerencias, alentarlos a continuar con su rutina durante y de manera permanente después de la pandemia.  Gestiona la   planificación de actividades recreativas en conjunto. A manera de ejemplo nuestros indígenas en el territorio Amazonas luego de  la recolección de la cosecha en  la llamada Fiesta de la Comida, del conuco nuevo se reúnen en una actividad grupal con la finalidad de celebrar juntos sus logros. Tal como ellos lo describen: “Vamos a bailar, vamos a cantar, comer, beber y recordar”   (Armellada, F.C  y  Bentivenga, C. (1981)  Literaturas indígenas venezolanas. Caracas: Monte Ávila Editores.

Algunos ejemplos de actividades en equipo familiar

Jardinería, retocar paredes y rejas, limpieza de electrodomésticos, de ventanas, baños, lavar cortinas, hacer inventario de cristalería, vajillas, enseres,  ropa y lencería en desuso, definir qué reciclar o donar.  Organizar libros, reciclar cuadernos sin terminar, lavar el carro, bañar a las mascotas y pasearlas,  enseñar a cocinar a los adolescentes y sus turnos para preparar comidas, enseñar a cada adolescente  a  lavar su ropa y mantener limpia la habitación.

Redacción: Prof. Marthelena Martínez (asereduc@gmail.com)